El Señor del Gran Poder ha hecho posible estos días atrás que recordara mi infancia y juventud

Gran Poder - Foto Fran Rabadán

Pero especialmente hoy me ha regalado mi ayer y mi presente, porque ha santificado la Parroquia de la Blanca Paloma donde fui bautizado y ha pisado por primera vez en 400 años el barrio que ahora es mi casa.

Redacción/Fotografía 

Amén del hecho histórico que supone la #SantaMision2021 de la Hermandad del Gran Poder me ha devuelto los recuerdos y me ha dejado la esperanza en que mi HOY será diferente algún día.

Un sábado que cuesta creer a estas horas de la tarde, parece como un sueño irreal que hemos entregado a Morfeo, quedando sólo en una ilusión. Pero no. Se ha cumplido. Hemos sido testigos de todo lo que el Señor ha movido desde muy temprano entre las calles encaladas de tiempo y castigo, en Los Pajaritos.

Pero además, su Madre, que en mi barrio se llama Caridad Santa Aurelia nos ha llenado de gozo en una mediodía sin precedentes en el barrio. Porque cuando sale Ella, sí, claro, es un día muy especial y eso se nota en la gente, y también en los balcones. Pero hoy ha salido el Gran Poder de Dios. Y no es cualquier cosa. Es su Hijo!.

Felicidades a todos los hermanos y miembros de la Junta de Gobierno de la Asociación de Fieles presidida por Antonio Abadia Vicente, con las acertadas directrices que marca el RVP D. Miguel Vázquez Lombo, precursor indiscutible de la devoción de los vecinos a María, nacida en las manos del querido, admirado y recordado Antonio Dubé de Luque, que sin lugar a dudas hoy ha estado en todos los corazones de este barrio.

Recuerda que desde hoy el Señor duerme en la querida Parroquia de La Candelaria hasta el sábado día 30. Lugar de devoción que también visitaba de joven a menudo, dado que se creó un club juvenil anexo a las dependencias de la hermandad, donde se impartía catequesis. En ese club empecé a conocer a otros amigos que no eran cercanos a mis calles colindantes en Los Pajaritos.

Si Él lo quiere iremos también a verlo porque no sólo lo necesito, sino que es imprescindible en la vida de cualquiera de nosotros. Él sabe que nos enfadamos, lo hablamos, y volvemos a ser los mismos de siempre.

Mi ayer y hoy ha sido un paseo por mis dos barrios, con El Gran Poder. Algo impensable hace cuatro o cinco años. Nunca, jamás, ha salido tanta gente a la calle. Pasarán otros 400 años, edad de la talla del Señor, y seguirá Sevilla sin saber QUÉ TIENE EL GRAN PODER.