Me lo pones a tiro

Calle Mirlo de Sevilla

Hay malas personas, además de inconscientes, que hoy digamos... se mofan en Twitter del tiroteo de esta madrugada, tercero en una semana, en la calle Mirlo (la que fue mi calle), en Los Pajaritos, donde en su Parroquia de la Blanca Paloma, a pocos metros, se encuentra el Señor del Gran Poder en una #SantaMision2021 ejemplar. 

Redacción 

Miren, aparte de ser algo desgraciadamente habitual, la Policía Nacional hizo su trabajo, a veces sin los medios que necesita. Recogieron más de 20 casquillos de bala de dos armas diferentes. Problemas entre narcotraficantes del barrio que venden durante 24 horas droga. Nada nuevo allí y sin detenidos.

Lo que es inconcebible es que los políticos, esos que se apuntan estos días a las fotos históricas que Él Señor nos está brindando, no cierren a cal y canto esos puntos de venta de algo que es ilegal y que trae drama, desesperanza y muerte. Y me refiero a todos los que tengan responsabilidad sea cual sea su ideología política. Los de aquí, o los que trabajan desde Madrid.

La labor encomiable de la Hermandad del Gran Poder y de los colectivos vecinales del barrio es otra. ¡Y la cumplen!

Pisos repletos de droga cultivada como si fueran las macetas que regábamos en el patio de mi casa a diario hace cuarenta años. No sé puede entender, y hay que pensar mal.

Se sabe, y mi pregunta es ¿Qué hacen las administraciones? ¿Y los jueces? La policía no puede actuar sin más herramientas. Instituciones que cobran de dinero público de gente de bien que no quiere problemas. Que no tienen por qué soportar tiros en sus bloques. Que quieren vivir en paz y sacar adelante a sus familias en un barrio muy complicado. Porque esta gente de bien también vive ahí.

El Gran Poder está en Los Pajaritos para aquellos que tienen que arrepentirse, para que reflexionen, para que escuchen su palabra, para que miren sus ojos y el peso de la Cruz. La misma Cruz que ellos han elegido en sus vidas, o se han visto obligados a ello. A Él se la impusieron.

Siempre hay una ventana para salir de un pozo. Lo que hay es que querer y muchos no quieren porque han convertido su día a día en un peligroso negocio que interesa a muchos.

Cuando ocurren estas cosas es cuando hay que ir a arrepentirse a una parroquia, y pedir perdón, y mucho mejor ir antes de cometer una locura en la que pueden morir personas inocentes.

Que aprovechen que el Señor más venerado de Sevilla y probablemente del mundo, está allí.

4 o 5 muertes salpican ya durante algunas décadas la que fue mi calle de la infancia, Mirlo.

El Gran Poder no puede evitar la maldad humana si el hombre ha dado la espalda a Dios e incluso a su propia vida.

El resto está en manos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que tampoco entenderán que esos focos de delincuencia sigan a disposición de almas perdidas que nunca terminarán bien, a pesar que El Gran Poder de Dios les perdone algún día.