Las miserias del rugby: Cajasol Ciencias es apartado de la representación en la Asamblea por la mayoría de clubes de Sevilla

Artículo de opinión por: Javier Blázquez

Esto es un poco como en la política. A veces la facción más grande gana las elecciones y roza la mayoría absoluta, pero la suma de los medianos y pequeños les impide el gobierno por muy extremos y dispares ideales y comportamientos que de estos sean. ¿Legítimo? Sí, ¿Ético? Muy poco. El rugby también tiene estas cosas. Lo vendemos como el deporte de los valores, la honestidad, el esfuerzo, el sacrificio, el respeto. Que no les engañen, eso sólo es en el campo de juego y en los entrenamientos. Fuera también rezuma podredumbre.

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Me explico: El club más grande de Andalucía, el único que milita en la máxima categoría masculina, el que más títulos, licencias federativas y masa social tiene no estará representado en la Asamblea de la FAR de cara a las elecciones. Lo han decidido buena parte del resto de las entidades. Cinco clubes: UAS Mairena ‘Cocos’, CAR, Mairena, San Jerónimo y La Estación de La Rinconada han decidido no dar su voto a que forme parte de la Asamblea. Como comprenderán esto no es una simple casualidad. Ha existido un pacto para dejar a los blanquiazules intencionadamente fuera por mucho que ya hay por ahí quienes niegan la evidencia del contubernio.

La verdad de todo esto es que una persona con curriculum más que acreditado en el rugby andaluz ha levantado la voz contra el inmovilismo y la ineficaz gestión de la FAR en los últimos tiempos. Que ha anunciado su intención de presentar candidatura a la presidencia y que lleva meses trabajando por el cambio. Desde la cúpula y las altas instancias se han hecho la labor y presiones necesarias para que no saliera elegido en el estamento de entrenadores a pesar de tener la máxima titulación de la que adolecen casi todos los votantes y electos. El segundo paso para evitar la presentación de un candidato que conoce a la perfección del rugby andaluz desde todos los estamentos -jugador, entrenador, gestor y federativo, cosa que pocos pueden decir- era evitar que pudiera hacerlo como un simple socio de club. ¿Lo ven ahora?

Hay quien dice que trabaja altruistamente por el rugby. Es mentira. Esto es como el chiste de aquél que le dice al amigo “He tenido que dejar mi trabajo. Sólo había buitres, hienas, cocodrilos, serpientes, escorpiones, vampiros, ratas… Y no era un Zoo”. Aquí -en todos lados cuecen habas- en nuestro querido deporte también hay veneno, ponzoña, cangrena, cainismo, envidias, celos, conciliábulos, intereses personales, sueldos, dietas, contratos de prestación de servicios, pequeñas cuotas de poder y decisión, designaciones para comités o de las selecciones territoriales de las distintas categorías y sexo, cargos, notoriedad social y otras dádivas. Como en política, vamos.

Algunos además no sólo no miran por el interés del rugby en general, sino que en sus erróneas inquinas personales no se dan cuenta que actúan en contra del sentir general de las personas de su club, sus jugadores, sus técnicos, su masa social y lo que es peor, de las instituciones, colaboradores y patrocinadores -algunos compartidos con el supuesto enemigo- que son su sustento. En fin, nada nuevo que no haya sucedido en los muchos años de rugby que peinan mis canas. Me queda la esperanza de que se anule este proceso electoral por fraude. No sé bien si siento más tristeza que asco. No cuenten conmigo en esta mierda.

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