Las vidas que nos robaron

Sandra y Lucía

Cuesta pensar que cualquier sentencia puede estar movida por otro sentimiento que no sea el de hacer prevalecer la justicia
  • Hacer honor a ese noble cometido que todo buen jurista debe llevar por dentro, que no es otro que cumplir con la ley de la forma más estricta
Redacción: Yolanda López

Cuesta creer que después de leer un sumario, donde cuatro vidas son sesgadas sin ningún tipo de escrúpulos y derrochando una crueldad sin precedentes...se pueda contemplar que la sociedad admita a semejantes monstruos como personas rehabilitadas, “preparados” para convivir con el resto de seres humanos.

En el cuerpo de Sandra Capitán, se estaba gestando una vida, un pequeño de tres meses que se ya se movía, porque con poco tiempo de embarazo, ya puedes sentir como late la vida en ti. Un regalo para la pequeña Lucía que ilusionada con la llegada de un hermano, no veía el momento de jugar con él, de verle la carita.

Todos esos proyectos de futuro, esas tardes de juegos, esa inocencia, esa sonrisa de quien no conoce la maldad... los enterraron en hormigón, la crueldad más extrema se dio aquel 16 de septiembre de 2017 en el 168 de la calle Cerro Blanco. Los forenses no habían visto nada igual, los cuerpos fueron golpeados y tiroteados a corta distancia, la niña de tan solo seis años, fue sepultada con vida.
 
Joaquín Begines, el padre de Lucía, sufre pensando el calvario que tuvo que sufrir su hija viendo como torturaban a su madre.
Hablo con Joaquín, encuentro a una persona rota por el dolor, que no comprende como ni siquiera lo dejaban entrar en la sala cuando se celebraba el juicio “sí más no puedo sufrir...”.

Cierto es que las familias de las victimas, son las personas más fuertes que he conocido, llegan a hacer frente al dolor con la justicia por delante, no quieren venganza... solo que se cumpla con la ley, no quieren que nadie más pase por lo mismo.
 
Una deuda de 20.000€ contraída que Mehmet Demir, alias el “Turco” con Ricardo García, alias el “Pollino” desencadenó que aquella aciaga tarde de septiembre el Turco, Sandra y Lucía, fueran secuestrados. Al parecer después de retener a el Turco, Elisa Fernández, mujer del Pollino y este, fueron a buscar a Sandra Capitán para que viniera con la pequeña de Lucía hasta el domicilio de la calle Cerro Blanco, allí los esperaban el Pollino, su padre y su mujer, estos habían llamado a varios contactos suyos para que mediante pago, les ayudasen en la labor de torturar y asesinar a la familia, estos, al enterarse de que había una niña por medio, se negaron a colaborar.
 
Una vez inmovilizados, comenzaron las torturas a madre e hija, los cuerpos de ambas presentaban diferentes golpes con un objeto romo, la niña tenía una fuerte contusión en el tórax.
 
Estaba claro que la pequeña se había convertido en el objeto principal con el que presionar a Sandra y esta a su vez a Mehmet. Así que no dudaron en ejercer todo tipo de violencia con una criatura de seis años y con una mujer embarazada.
 
Después llegaron los disparos, estos no produjeron orificio de salida a pesar de estar hechos a muy corta distancia, ya que presentaban tatuaje de pólvora las heridas de bala, lo que determina la distancia en que se produce una deflagración y estos fueron a bocajarro. Calibre 38, considerados de baja velocidad, (<a 300 seg/m) utilizados por revólveres de cañón corto, seguramente de detonación, modificado posteriormente para efectuar fuego real. Esto sería una crueldad añadida, ya que cualquier conocedor de armas, sabe que hay que efectuar varios disparos con estas armas y que la muerte tarda en llegar...
 
Mucho me temo que una organización criminal como es la que nos ocupa (de mayor o menor envergadura, da igual...) no es la primera vez que manejan un arma y conocen sobradamente los calibres y el efecto de un disparo en determinadas distancias.
 
*Curiosamente en diciembre del 2017, la guardia civil desarticuló una trama que traficaba con armas de detonación, las modificaban para que disparasen fuego de verdad.
 
La “Operación Balín” se llevó a cabo en una veintena de provincias españolas, dicha operación comenzó en Sevilla.
 
Cuesta escribir sobre un suceso de estas características, donde hay niños... es imposible no quebrarse al ver las fotos que te envía la familia, son imágenes felices, sonrientes celebrando un cumpleaños o disfrazados en el colegio, luego ver su caras en un informe forense... te parte el alma.
 
Pero lo que más me cuesta, es ver como las familias se tienen que manifestar delante de los juzgados con pancartas pidiendo la prisión permanente revisable, habiendo casos tan claros como este.
 
¿En qué casos se puede imponer esta pena?

La lista de los delitos para los que está prevista la pena de prisión permanente revisable es cerrada. Los tribunales solo podrán aplicarla en:
 
-Algunos tipos agravados de asesinatos del :art. 140 CP

-Cuando la víctima sea menor de 16 años o se trate de una persona especialmente vulnerable (140.1.1ª)

-Cuando sea subsiguiente a un delito contra la libertad sexual (art. 140.1.2ª)

-Los cometidos por miembros de una organización criminal (art. 140.1. 3ª)

-En los asesinatos múltiples (art. 140.2 CP)

Desde aquí, agradecer la atención de Joaquín Begines, su disposición y buen trato a los medios, es de valorar. Tampoco me quiero dejar a la familia de Sandra, su madre Pepi Capitán, que haciendo gala de un valor increíble a pesar de haber perdido a su hija y a sus nietos, se ha mantenido fuerte, firme en su lucha por hacer prevalecer la justicia.

Justicia para Sandra y Lucía

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