Las heridas del doble crimen de Almonte, continúan sangrando en una justicia agonizante

Crimen Almonte

El informe de la UCO, remitido al juzgado nº1 de Palma del Condado (Huelva) descarta abrir una nueva línea de investigación.

Redacción: Yolanda López

Esta unidad ratifica que fue un crimen pasional, que el homicida debería ser un varón entre 30 y 40 años y tener algún tipo de rencor contra las víctimas, que creía sentir como obstaculizaban sus planes de futuro. El especial ensañamiento con el cuerpo de la pequeña, así lo demuestra.

María hubiese cumplido 16 años, sería una joven llena de sueños, viviendo la vida como cualquier adolescente, simplemente...viviendo, si no fuera por el odio de alguien que decidió que tanto la pequeña como su padre, debían morir. El doble crimen de Almonte, tenía un móvil claro, era pasional, no se llevaron nada de la casa y el asesino era conocido por Miguel Ángel, padre de María. Los vecinos escucharon una discusión entre dos hombres, ambos con acento almonteño, en la forma de interactuar, estaba claro que se conocían, así lo relata una vecina ante la guardia civil, además de mostrar los mensajes de WhatsApp que intercambió con su novio aquella noche “se están peleando, tengo miedo”. Gracias a este testimonio, se puedo establecer la hora del suceso, ya que los cuerpos fueron descubiertos dos días después.


¿El perfil de un cazador?

Aquel 27 de abril del 2013, se celebraba la Sabatina, las calles almonteñas se habían engalanado para recibir a la Blanca Paloma, todo el mundo se hallaba en el centro esperando el paso de la virgen del Rocío. El pueblo entero estaba en dicha celebración, la música y las salvas ahogaron los gritos de Miguel Ángel y María, por lo menos eso pensó el asesino, que conociendo muy bien las costumbres rocieras, se deslizó en la oscuridad hasta la avenida de los Reyes, amparado por la quietud de las calles en ese momento y seguramente oculto bajo la capucha de una sudadera, consiguió acceder al domicilio de las víctimas. Conocía muy bien la casa, la huella de sangre que dejó en el interruptor del baño, así lo indica, no titubeó, una única mancha de sangre procedente de un guante de fibra con puntos de silicona, fue directa a la luz.

María es testigo de como acribillan a su padre y corre hacía la cocina para coger un cuchillo y defenderlo, pero poco puede hacer una niña contra un adulto cargado de odio y diestro en el manejo del cuchillo (las primeras puñaladas van directas a la yugular) además, supo que tipo de arma podría soportar tantas cuchilladas sin romperse.

María podría haber sobrevivido.

A pesar de las múltiples heridas, su pequeño cuerpo luchaba, se agarraba con fuerza a la vida, así lo determina el informe forense, la pequeña no murió durante el ataque, sino por un shock hipovolémico a consecuencia de toda la sangre que había perdido. El agresor la tapó con una manta, no soportaba la visión del horror que había ocasionado, quizás alguien con fuertes arraigos religiosos, sabiéndose que había quebrantado el quinto mandamiento.

Dos días más tarde, el 29 de abril, Mariano Olmedo, acudía al domicilio de su yerno, alertado por el hecho de que su nieta María, no había ido aquel día al colegio. Marianela, la madre de la pequeña, asustada porque no conseguía que le cogieran el teléfono ni su marido, ni su hija en todo el fin de semana, avisó a su padre para que fuera a casa de Miguel Ángel, para ver cuál era el motivo de que no le devolvieran las llamadas.

Miguel Ángel  y Marianela, hacía poco menos de un mes que habían decidido separarse. Decidieron que él se quedaba en el piso que habían compartido por más de diez años y que se irían turnando la custodia de María de ocho años.

Mariano se dirigió a la avenida de los Reyes nº3 de la localidad almonteña de Huelva, serian sobre las cuatro de la tarde, cuando subió las escaleras que le llevaban hasta el piso de Miguel Ángel. La puerta estaba entornada…enseguida y horrorizado por las manchas de sangre que se evidenciaban desde el mismo recibidor, se adentró llamándolos sin obtener respuesta.

La escena era dantesca, Miguel Ángel tumbado boca abajo, en el suelo de la habitación de matrimonio, con visibles heridas de arma blanca, yacía cadáver en medio de un gran charco de sangre, la cual teñía toda la estancia, delatando un escenario de lucha (así lo revelaron los cortes en sus manos). Rápidamente fue en busca de su nieta, el cuerpo de María yacía tumbado en su cama, tapado con una manta…más de 150 puñaladas habían acaba11do con la vida de padre e hija.


El caso que dividió a un pueblo, pero unió a los corazones verdes.

Justicia para Miguel Angel y Maria
A partir de aquí, comienza la investigación por parte de la guardia civil y de la unidad científica operativa (UCO) Todos los indicios apuntaban hacia alguien cercano, de su entorno. No tardaron en fijar la atención en la que era la actual pareja de Marianela.

Diferentes informes periciales, como el de experto criminalista Juan José Hellin, que con una reconstrucción asombrosa, demuestra la familiaridad del asesino con la casa. Así como la aportación del Doctor Pablo Martínez-Escauriaza (profesor en ciencias clínicas de Podología en la UB) realizó un brillante estudio podológico del imputado en aquellos días, que evidenciaba que las huellas encontradas en el piso, coincidían en múltiples factores con el sospechoso. La acusación solicitó una segunda prueba pericial, pero esta fue denegada por el juez a petición de la defensa.

“Puedes utilizar una talla diferente de calzado, pero en momento de los hechos es imposible fingir tu forma de caminar”.

151 Cuchilladas

A todos estos profesionales, hay que sumarle la inestimable colaboración de la periodista Rocío Castrillo, que de forma conjunta con las fuerzas de seguridad, recopiló información para su libro “151 cuchilladas”, donde relata paso a paso y de forma detallada todo el proceso.

A estas pruebas, se sumaron los restos de ADN encontrados en las toallas requisadas como prueba del domicilio de las víctimas. Pero la teoría de la transferencia después de múltiples lavados, hizo desestimar dichas pruebas.

Un jurado popular dictó sentencia absolutoria contra el único sospechoso, dividendo al pueblo entre detractores y defensores. El hermano y tío de las víctimas, Aníbal Domínguez, no ha cesado de pedir justicia.

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