"Nunca pensé en tener que pedir ayuda"

Raquel

Raquel Velasco, participante de Vives Emplea y beneficiaria de la tarjeta solidaria que le permite comprar alimentos y productos de higiene

Dicen que es mejor empezar por la alegría. Y eso hace Raquel Velasco, mujer de 54 años, madre y luchadora innata, al hablar de su historia de vida. Entrevistamos a Raquel en pleno confinamiento, cuando no se podía salir, solo para trabajar y realizar la compra. Al llegar a su portal, le llamamos al timbre y baja rápido, con la mascarilla puesta y unos guantes.

No lo ha tenido fácil en la vida. Mucho menos ahora pero no hay ni un solo momento en el que pierda la sonrisa. “No tengo empleo, tampoco subsidio porque justo cuando iba a volver a pedirlo se establece el estado de alarma y las oficinas de empleo se encuentran saturadas”. Raquel dice que "en estos últimos años he tenido que vivir al día y, lo poco que he ahorrado me ha servido para mantenerme un par de meses".  


Hasta hace poco tiempo, ella era socia de Acción contra el Hambre, hoy es beneficiaria del programa de empleo Vives Emplea y de la tarjeta solidaria: “nunca pensé que tuviera que pedir ayuda a una organización para poder desarrollar mi vida, pero no se come con la vergüenza”. Estas tarjetas, con una cuantía de 346 euros y recargable por dos meses, se utilizan en supermercados para comprar productos alimenticios y/o de higiene. “La cuantía de las tarjetas se basa en el cálculo del coste medio familiar de la compra mensual de una cesta de alimentación saludable”, señala Luis González, director de Acción Social.

El momento en el que Mónica Casarrubios, coordinadora del programa Vives Emplea Fuenlabrada en el que participa Raquel, le llama y le dice que obtendrá esta tarjeta, no se lo creía. “Al principio pensé que se habían equivocado porque yo no había solicitado nada. Después Mónica ya me explicó en qué consistía y por qué me la habían concedido”. Ella recibió esta tarjeta porque se encontraba en una situación grave de vulnerabilidad, con un hijo a su cargo, sin ayudas y apenas recursos.

Esta ayuda, explica Raquel, “marca la diferencia entre llenar la nevera y o no llenarla, te quitas estrés, de pensar en qué comerás el mes que viene, porque sin ingresos es difícil comprar alimentos, productos de limpieza, etc. ”. Este contexto que comenta Raquel es la que viven miles de hogares familiares: 12,3 millones personas (26,1% de la población) se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social según datos de 2019 de la Red Europea contra la Pobreza.

En su casa vive también su hijo, de 22 años, que después de estudiar y formarse sigue sin encontrar empleo. A ella le discriminan porque es mayor de 50 años y a él porque es demasiado joven. “Las personas discriminadas quedan frecuentemente atrapadas en los peores empleos en los que se les niega toda prestación, protección social, formación profesional, capital, etc.”, explica Lorena Hernández, responsable de los programas de empleo en Acción contra el Hambre.

LA ESPERANZA CON VIVES EMPLEA

Raquel ha participado en el proyecto Vives Emplea de Fuenlabrada, en el que, junto a otras 24 personas, reciben formación que favorece el desarrollo y mejora de competencias claves para el empleo, como la motivación, el autoconocimiento, la comunicación o la negociación a través de herramientas de coaching, acompañamiento individualizado, voluntariado corporativo e intermediación con empresas. “Hay muchos cursos que te enseñan a hacer un CV o una carta de motivación pero Vives Emplea va más allá”, manifiesta Raquel con una sonrisa al pensar en todas esas compañeras que forman su grupo de Vives Emplea.

Terminamos la entrevista casi con lágrimas en los ojos al recordar tiempos pasados, y también presentes. Lo que está viviendo Raquel y su hijo es díficil, muy duro, y con un futuro demasiado incierto, pero eso no le quita la esperanza: “Lo estoy pasando mal, sí, aunque me obligo a pensar que dentro de un tiempo no lo estaré pasando tan mal. Es lo único que me queda”.

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