Europa será social y ecologista o no será

Europa necesita un revulsivo en forma de proyecto político que la rescate del adormilamiento social que sufre y de las garras de determinados poderes económicos que la esquilman

Europa y su posición en el mundo, como vector de paz, como defensora a ultranza de los derechos humanos y las libertades civiles, y como espacio en el que los efectos del mercado son matizados por los sistemas de bienestar públicos, lleva lustros renqueante y puesta en cuestión.

 

‘Actúa’ propone, en coalición con la Primavera Europea de Yannis Varoufakis, primer movimiento paenuropeo ecosocial y transnacional de Europa, un nuevo acuerdo verde y social comunitario como única salida a un entramado institucional y político que se resquebraja.

 

No se puede decir que los pasos dados por la Unión desde 2010 hayan sido fortuitos: responden a una estrategia calculada de salvaguarda de la estabilidad y los réditos de determinados sectores y corporaciones económicas europeas, y a una carga, también premeditada, en las espaldas de los sistemas de financiación públicos de todo el descosido y caos provocado por un mercado libre y desenfrenado que hace tiempo que más allá de beneficios especulativos produce poco o nada.

 

Europa no ha sido para y por los europeos/as sino que ha estado al servicio de determinadas élites para cuyos beneficios hemos trabajado. Otras salidas al caos financiero fueron puestas en marcha en otras economías globales.

A más, el control extremo del déficit público se ha cebado sobre todo en las políticas sociales, la inversión pública y los sistemas estatales de sanidad, educación o pensiones.

 

La sangría del proyecto de integración europeo en su pata social ha sido la piedra de toque para su desestabilización política: al dantesco escenario del Brexit, la salida, por primera vez en su historia, de un miembro de la UE, se le suma el ascenso, aquí y allá, de proyectos que deslegitiman algunos de los pilares sobre los que se basa la Unión, desde una ultra derecha en ascenso, y ya no solo en el centro y este de Europa, y hasta posiciones altermundistas e izquierdistas, que se afanan en hacer una enmienda a la totalidad de la UE, ignorando algunas de sus evidentes bondades, y dando por perdida la batalla democrática de su transformación.

 

Pues bien, un proyecto de inversión desde lo público que haga que Europa gire hacia otro modelo productivo, de independencia energética (y por lo tanto de no injerencia en nuestra estabilidad y nosotras en la de nadie) y pautas diferentes de consumo, se presenta como una enorme oportunidad para poderle cambiar la cara a esta Europa, hoy deshumanizada y fría con respecto al sufrimiento de millones de europeos/as, y que utilice el renovado aire del desarrollo económico de estos nuevos sectores, para crear la riqueza, el empleo y el fortalecimiento de los sistemas sociales, educativos y sanitarios públicos, maltratados tras una década de austericidio económico.

 

La salida social y ecologista para Europa no sólo es la más adecuada y necesaria, sino que, quizás sea hoy día, la única posible. Europa será verde, o no será.

Autor: Tasio Oliver , Candidato por Actúa al Parlamento Europeo