La Unión de Comercio CNAC y FACOAN piden diálogo y ayudas en el decreto de ahorro energético del Gobierno

Ahorro energético

  • Los autónomos del comercio comprenden las medidas pero piden ajustes 
  • Solicitan ayudas para implementar recursos con los que no cuentan muchos comercios de barrio o del mundo rural 
  • Las dos organizaciones temen que el comercio electrónico y las grandes superficies salgan beneficiadas en detrimento del comercio local 

Madrid, a 11 de agosto de 2022

La Unión de Comercio CNAC y una de sus entidades miembro, la Federación de Autónomos del Comercio de Andalucía (FACOAN) han expresado su apoyo a cualquier medida que establezca un ahorro energético razonable, en relación al Real Decreto-Ley 14/2022, de 1 de agosto, que establece medidas de eficiencia energética. No obstante, las y los comerciantes afirman que la decisión del Gobierno no se ha tomado con el consenso previo apropiado, y por eso no está siendo aceptado en diversos ámbitos.

Los comerciantes dicen que no se establecen distinciones necesarias entre el norte y el sur del país, algo palpable que uniformiza latitudes con temperaturas muy desiguales. El presidente de la Unión de Comercio CNAC, Pepe Galván, afirma que “los 27 grados de Sevilla no son los de Bilbao, por lo que no se puede equiparar la temperatura idónea con diferencias tan relevantes, y menos si hablamos de conceptos como sensación térmica o humedad relativa”.

Las entidades quieren priorizar las condiciones de compra de los consumidores y las de trabajo de las y los empleados del comercio de cercanía, por lo que piden “que la temperatura pueda adaptarse a las circunstancias climáticas en cada momento y situación, ya que no es lo mismo comprar en una frutería, donde el producto debe estar cuidado para que no se deteriore, que en una joyería”.

Para Galván, “el comercio de proximidad ya estaba colaborando en este imprescindible ahorro de energía, por su compromiso con la sostenibilidad y por el ahorro de costes, por lo que deberían haber contado con nuestra opinión, porque con estas medidas corremos el riesgo de salir de nuevo perjudicados en detrimento de las grandes superficies o del comercio electrónico”.

En efecto, estas organizaciones consideran que se puede crear una sensación en los consumidores de que no van a ser atendidos en condiciones de confort climático, lo cual puede estimular las ventas del e-commerce aún más, traduciéndose en nuevas pérdidas para el comercio tradicional. Por otra parte, las grandes superficies y cadenas comerciales cuentan con instalaciones más preparadas para hacer frente a las obligaciones del decreto-ley, algunas de las cuales exigirán al comercio local inversiones y esfuerzos importantes. Se recuerda, por ejemplo, la obligatoriedad de instalar puertas que se cierren para evitar la alteración de la temperatura interior de los establecimientos, “recursos con los que no cuentan muchas tiendas de barrio o del mundo rural”.

Piden que se apliquen soluciones flexibles, lejos del régimen disciplinario y las sanciones, para que “el sentido común que siempre han aportado las y los comerciantes se imponga ante la necesidad imperiosa de ahorrar energía teniendo en cuenta todos los condicionantes”.

También exige Galván que la norma se extienda “a otros ámbitos y que incluya ayudas para que las y los trabajadores autónomos puedan hacer frente a este difícil reto”. Para ello, la Unión de Comercio CNAC y FACOAN se ofrecen al Gobierno para sentarse a dialogar la mejora de estas normas que consideran, insisten, “comprensibles en gran medida, pero que precisan ajustes que incluyan objetivos como la implementación de los ODS en el comercio y la sensibilización de todas y todos para ahorrar medios finitos y caminar sobre un planeta mejor”.